Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Más se logra con amor que con dolor.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
El perfume bueno viene en frasco chico
Yo que se lo proponía, y ella que lo apetecía.
Marido, comprad vino; que no lino.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Al estudiante, el tabaco no le falte.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso. (Confucio)
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
El buen pagador no necesita prenda.
Zapatero a tus zapatos.
Oro es, lo que oro vale.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Burgáles, mala res.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
No hay miel sin hiel.
Corre más una loca en chanclas.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Mientras puedes estar sentado, no estés levantado.
La mala vida acaba en mala muerte.
No se puede servir a dos señores.
El hábito es una camisa de hierro.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
A cada paje, su ropaje.
Va como honda que lleva el diablo.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
El mundo está vuelto al revés
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
Tetas y sopa no cabe en la boca.