A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Nunca falta un borracho en una vela.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Cada altar tiene su cruz.
El que tiene boca, se equivoca.
El hambre es el mejor cocinero.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Írsele a uno el santo al cielo.
De desgraciados está el mundo lleno.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
La mujer primeriza, pechos y no barriga.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
Escucha en el silencio y serás sabio.
Bienes y males, a la cara salen.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
El que hizo la ley hizo la trampa.
Al rey muerto rey puesto.
Obra con amores y no con buenas razones.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Camino malo se anda ligero.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.