No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
El borracho, de nada tiene empacho.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
De puta a puta, taconazo.
La más cauta es tenida por más casta.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
El buen labrador en el camino, no en el casino.
Un deportista más, un delincuente menos.
El éxito sin honor es un fracaso.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Hay que predicar con el ejemplo.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
Hombre cortés, de todos estimado es.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
La muerte todas las cosas iguala.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
Rectificar es de sabios.
Al asno lerdo, arriero loco.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Cada santo tiene su candela.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
En abril, va la vieja a veril.
Sobre advertencia no hay engaño.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
El pan comido, hace al que lo da amigo.