Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Por do salta la cabra salta la que mama.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Lo que fuere sonará.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Los negocios no tienen ocio.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Consejos vendo y para mí no tengo.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Otoño entrante, barriga tirante.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
Dios consiente, pero no siempre.
Zapatero a tus zapatos.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Van al mismo mazo.
El que la sigue la consigue.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
La cuenta de la cena, no es la que nos llena.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Las cosas lo que parecen.
La vida del puerco, corta y gorda.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
Al buen sordo, pedo gordo.
Dos perros pueden matar a un león.
El que se convida, fácil es de hartar.
No comerá mucho quien come mucho.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
El ignorante es poco tolerante.
Faena acabada, faena pagada.
Hacer favores, empollar traidores.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Casa labrada y viña heredada.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
El que muere, se libra de lo que debe.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.