Para bien estar, mucho hay que andar.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Malos reyes, muchas leyes.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
Fingir locura, es a veces cordura.
Hacer agua los dientes.
Donde no hay regla se pone ella.
Cazador y cazado confían en Dios.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
Al hombre de rejo, vino recio.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
La fe no tiene miedo.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Si buscas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo.
Molino que no muele, algo le duele.
En la huerta que hay mozo, está en la acequia o en el pozo.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
El mal para quien lo fuere a buscar.