Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Continua gotera orada la piedra.
Pasito a pasito, se va muy lejitos.
La vida pende de un hilo.
Llevar agua al mar.
Averiguelo, Vargas.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
El borriquito delante, para que no se espante.
Andar y callar, eso es negociar.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
Es mejor no jugárselo todo a una sola carta.
A la gente alegre el cielo la ayuda
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
En lo ajeno, reina la desgracia.
El que trae , lleva.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
El sastre de fama, conoce la trama.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Los pies van donde va el corazón
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Las paredes tienen oidos.
Boca abierta, dientes de oro.
Agua vertida, mujer parida.
La luz de alante es la que alumbra.
Decir la verdad es como escribir bien, se aprende practicando
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.