Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
A ruin, ruin y medio.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
A buen amigo buen abrigo.
Antes de hacer nada consulta con la almohada.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
De tal palo tal astilla.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Tan rápido como un chisme.
El que calla, no dice nada.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
De sabios es variar de opinión.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar.
No dar su brazo a torcer.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
El vicio, saca la casa de quicio.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Es más larga que la cuaresma.
De abedul la albarca y pasarás la charca.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Mujer refranes, muller puñetera.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
El que da porque le den, engañado debe ser.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Esta bien; pero podría estar mejor.
Sacar la brasa con la mano del gato.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
Debo, no niego; pago, no tengo.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Primero la firmita y luego la camita.
El mejor escribano echa un borrón.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.