Como es el trabajo, así es la recompensa.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Querer sanar es media salud.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Como te presentes, así te mirara la gente.
En el refugio del otro vive cada uno
Hay que dar tiempo al tiempo.
La noche es capa de pecadores.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Comprar al pobre, vender al rico.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Haz bien y no acates a quien.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Del mirar nace el desear.
El amor de lejos, es para los pendejos.
A la prima, se le arrima.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
El que primero llega, ése la calza.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
A quien has de acallar, has de halagar.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
Idos y muertos es lo mesmo.
Sopas y morder, no puede ser.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
La unión hace fuerza.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Cuando camines, camina. Cuando comas, simplemente come.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
Come y bebe, que la vida es breve.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.