El ojo quiere su parte
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Leerle a uno la cartilla.
Nadie está obligado a lo imposible.
El mejor sol es el que calienta hoy
Tiene más dientes que una pelea de perros
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Casa vieja todo es goteras.
Remendar y dar a putas.
Las desgracias no vienen solas.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Querer sanar es media salud.
Grano a grano la gallina llena el buche.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
El que bien come y bien digiere, solo de viejo se muere.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Hay miles de miserias en un solo amor
El oficio hace maestro.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
La luz de alante es la que alumbra.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Mal de muchos, consuelo de tontos.