Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Tanto tienes, cuánto vales.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Buena será tu suerte, si mueres antes de que llames a la muerte.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Más vale oler a asno que a muerto.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
Si quieres vivir sano, anda una legua más por año.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Todo se pega, menos la hermosura.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Hombre chico, pensamientos grandes.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
La letra mata, su sentido sana.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Hombre osado, bien afortunado.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Mente sana, cuerpo sano.
Agua de mañana, o mucha o nada.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
La gente mala se muere de vejez.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
El cantar, alegra el trabajar.
Del joven voy, del viejo vengo.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
No con quien naces, sino con quien paces.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.