La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Hablar a tontas y a locas.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Aprendiz de muchas ciencias, maestro de mierda.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
No hay mejor maestra que la experiencia.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Hasta el rabo, todo es toro.
De la esperanza vive el cautivo.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
Dios está en todas partes.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
El mucho joder empreña.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Alma sin amor, flor sin olor.
Con pequeña herida puedes perder la vida.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
La labranza no tiene acabanza.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.