Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Cosa muy querida, presto perdida.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Un alma sola, ni canta ni llora.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Juego y paseo, solo para recreo.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
El peor de todos los temores, es el temor a vivir.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
El trabajo es la ley y a todos agita.
La noche para pensar, el día para obrar.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Haber de todo, como en botica.
Alegría, belleza cría.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Al saber lo llaman suerte.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Engordar para morir es mal vivir.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Nadie puede ser llamado feliz antes de su muerte.
Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
El que nada duda, nada sabe.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Nada con nada, total nada.
Bailar la trabajosa.
El amor mueve montaña.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
La esperanza es el pan de los pobres.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.