La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
Estás más perdido que un juey bizco.
Si quieres conocer a Andrés, vive con él un mes.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Año de brevas, nunca lo veas.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Las palabras no cuestan plata.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
El bien viene andando, pero el mal volando.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Es gran parte de la salud el conocer la enfermedad.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
Mejor prevenir que lamentar.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Del ocio nace el feo negocio.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Ama, perdona y olvida.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
Bien te quiero y mal te hiero.
Una rata dentro de una tinaja.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Año tuero, vaca y muerto.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
A un bagazo, poco caso.
Donde entra el aire y el sol, no entra el doctor.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Buen corazón quebranta mala ventura.