Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
De lo que come el grillo, poquillo.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Para el solano, agua en mano.
No falta de que reirse.
Esta de mírame y no me toques.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
La comida reposada, y la cena paseada.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
Quien te adula, te traiciona.
Caer es más sencillo que levantarse.
Madrastra, madre áspera.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Quien agua ha tragado, ya no muere ahogado.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Honra sin provecho la digo pecho.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Tan rápido como un chisme.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Casa ordenada, casa salvada.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Limando se consigue de una piedra una aguja
El amor enseña a los asnos a bailar
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Moza gallega, nalgas y tetas.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
El que no cae no se levanta.
Hombre amañado, para todo es apañado.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
La bonita es más bonita, con la cara lavadita.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
A la noche putas y a la mañana comadres.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.