Una buena mañana hace buena la jornada.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Agarrando aunque sea fallo.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Quien el primer golpe encaja, va ganando una ventaja.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
Hacer un viaje y dos mandados.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Lo que al jefe le gusta no siempre es lo que a la juventud le gusta.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Decir, me pesó; callar, no.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Se sincero y honesto siempre.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Sé osado y serás afortunado.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Ve tu camino para no tropezar.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Cambiar de opinión es de sabios.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Mujer llorona, es puta o ladrón.
Al que quiera celeste, que le cueste.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Un pie calzado y otro descalzo
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Buena compañía, Dios y Santa María.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.