Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Nada que sea violento será permanente.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
El flojo trabaja doble.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Agua de lluvia, siempre delgada y nunca sucia.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Quien no oye consejos no llega lejos.
Quien no tiene, perder no puede.
Las paredes oyen.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
El blanco hielo de agua es mensajero
Juegos de manos se van al culo.
Saber dónde aprieta el zapato.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Es de sabios cambiar de mujer.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
No pidas una carga ligera, sino un espalda fuerte.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
El que no tiene hijos, los educa bien.
A barba moza, vergüenza poca.
No hay don sin din.
Cuenta errada, no vale nada.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
No hay rey traidor y papa excomulgado.
La última cuenta la paga el diablo.
Con amigos así no hacen falta enemigos.