Más querría servir que recibir.
De desgraciados está el mundo lleno.
No es lo mismo atrás que en ancas.
El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
La primera impresión es la que cuenta.
Pasará, sea lo que sea.
No hables por boca ajena.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
La necesidad conduce a Dios.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
No te asombres por poca cosa.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Donde hay pelo hay alegría.
Madre ardida hace la hija tollida.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Casa hecha, sepultura abierta.
Más vale media mierda que mierda entera.
Mañana será otro día.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Bien casada, o bien quedada.
La necesidad agudiza el ingenio.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
A falta de pan, buenas son tortas.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Quien prestó, perdió.
A largos días, largos trabajos.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.