Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Canción de la transición.
Músico pagado no hace buen son.
La sugestión obra.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Pronto y bien no hay quien.
Juego y bebida, casa perdida.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Dar la última mano.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
Maestro, El se puede comer la regla.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Maestre por maestre, seálo éste.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Dar el consejo y el vencejo.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Secreto de tres, secreto no es.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Date prisa, pero no corras.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Hacer un viaje y dos mandados.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Sayo grande, tapa mucho.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
Dinero guardado, barco amarrado.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
Quien bien ata, bien desata.
Araña de día, carta o alegría.
Ni miento ni me arrepiento.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.