No somos ríos, para no volver atrás.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Al loco y al aire, darles calle.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Hacerse la boca agua.
Antes de mil años estaremos todos calvos.
Confesión hecha, penitencia espera.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Can que mucho lame, saca sangre.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
El que trabaja, no come paja
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Quien siempre adula se quema las mangas
Valgan las llenas, por las vacías.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Uno levanta la caza y otro la mata.
Orejas de burro.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Al roble no le dobles.
Si vives de fiado, vives señalado.
Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
El que con muchos se casa, a todos enfada.