La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Mediado enero, mete obrero.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Quien más tiene, más quiere.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
La buena uva hace buena pasa.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Quien superó los complejos, va seguro y va más lejos.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Ya no soy quien solía ser.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Una obra acabada, otra empezada.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
Río cruzado, santo olvidado.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Hay quien las mata callando.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Pa' bruto no hay que estudiar.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Cortesías engendran cortesías.
Del buen vecino sale el buen amigo.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Fruta nueva, si no está madura, no es buena.
A más servir, menos valer.
Donde ajos ha, vino habrá.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Alforjas llenas quitan las penas.
No hay tonto para su provecho.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Nadie busca ruido con su dinero.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Cada uno tiene su alguacil.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Al tonto se le conoce pronto.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.