La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Averiguelo, Vargas.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Amor comprado, dale por vendido.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
La ocasión asirla por el guedejón.
No da un tajo ni en defensa propia.
Lo tragado es lo seguro.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Me importa un bledo.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Errar es humano.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Más vale ser una mal realizador, que un magnífico ideador.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Más vale estar pelada que amortajada.
Entre salud y dinero, salud primero.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
El ama brava, es llave de su casa.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
A la pereza persigue la pobreza.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
La verdad sale en boca de los niños.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Madre quiero ser, e hijos tener.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Ese es carne de presidio.
El perezoso siempre es menesteroso.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.