El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Si quieres la paz, prepara la guerra.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Un perro sabe donde se tira comida.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
La esperanza alegra el alma.
El que de nada sabe, de todo se unta.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Lo que no puede uno, pueden muchos.
El peligro que no se teme, más presto viene.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Más vale tuerta que muerta.
El que no arriesga no gana.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Más da el duro que el desnudo.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Cabeza grande y gran cabeza, son dos cosas muy diferentes.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
No hay que llegar primero pero hay que saber llegar.