Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
La comprensión siempre llega más tarde.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Antes de hablar, pensar.
A mamar, todos nacen sabiendo.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
La memoria más potente es más débil que la tinta más pálida.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
Ya que no eres casto, sé cauto.
La mejor palabra es la que no se dice.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Genio y figura hasta la sepultura.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Jugar la vida al tablero.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
El uso es maestro de todo.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El solo querer es medio poder.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
El que actúa lo hace sin consciencia; solo quien medita es consciente
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
El maestro sabe lo que hace.
El interés es más fuerte que el amor.
En caso de duda, la más tetuda.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
La virtud loada, crece.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
En la duda, ten la lengua muda.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
La experiencia es la madre de la ciencia.
Cada fracaso nos hace más listos.
Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero solo puedo derrotar tu mente con un razonamiento.
Hacer de necesidad virtud.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Al hombre deshonesto le es útil el azar