Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Del mal, el menos.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Hay que sufrir para merecer.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Dar la callada por respuesta.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Dios castiga sin dar voces.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Las grandes penas no se quejan.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Dale las gracias al que te hace justicia porque no te hace injusticia.
Quien desprecia, comprar quiere.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.