La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Marido rico y necio no tiene precio.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
La impureza, pesa.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Al hombre casado, su mujer lo hace bueno o malo.
El que se casa, por todo pasa.
Codicia mala, el saco rompe.
Boda mojada, novia afortunada.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Del odio al amor hay solo un paso.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
La lujuria nunca duerme.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.