Quien más bebe, más sed tiene.
No compres casa sin esquina, ni mujer que no sepa cocina.
No te fíes del sol de primavera.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
Chica centella gran fuego engendra.
Hay más refranes que panes.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Excelente está la Hercilia, para sacarle familia.
A caballero nuevo, caballo viejo.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Quien primero viene, primero tiene.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Vieja que baila, mucho polvo levanta.
A fullero, fullero y medio.
Más enseñan las manos que los labios.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Cuando una está con la regla, solita se las arregla.
A mala cama, buen sueño.
Mala cosa nunca muere.
No saber qué hacer con las manos y los pies.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Hijo mimado, hijo malcriado.
A escote nada es caro.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
El que aconseja, no paga.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Mejor ser un rico pobre, que un pobre rico.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
El abad canta donde yanta.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
De tierra de alacranes, pocos panes.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
¿Qué culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se estaca?