Donde no hay, pon y encontrarás.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
A la ocasión la pintan calva.
Al barrigón, no le vale faja.
Yantar sin vino, convite canino.
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Tierra por medio, para poner remedio.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Pocas palabras son mejor.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Ayunar, o comer truchas.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
El ojo quiere su parte
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
Con amigos así no hacen falta enemigos.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
De arriero a arriero no pasa dinero.
No hay viejo sin dolor.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Febrerillo, mes loquillo.
Ayer putas y hoy comadres.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
Los golpes hacen silencio.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Quien nada hace, nada teme.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
Dos perros pueden matar a un león.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".