La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
Innovar, casi siempre es empeorar.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
El que camina en terreno plano, jamas tropieza.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Como vives, juzgas.
El que da primero da dos veces.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Todo lo muy, es malo.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
O Corte o cortijo.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Tal para cual.
La manzana podrida pierde a su compañía.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Si vas para volver, no vayas.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Entre más cuervos haya, la rapiña es devastadora.
Para colmo de males, tratar con animales.
El que está en pié, mire no caiga.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Día de agua, taberna o fragua.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Con las buenas palabras nadie come.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
Están separados, como el agua y el aceite.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices