Nadie querría para sí.
El pájaro no se caga en el nido.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
El que no te conozca, que te compre.
Fía poco y en muy pocos.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Las armas las cargan el diablo.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Cada uno halla horma de su zapato.
No hay hombre sin hombres.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
La Cruz, la viña reluz.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Es tiempo de vacas flacas
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Mejor prevenir que lamentar.
Mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
No hay nada más caro que lo regalado.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Estoy hasta las manos.
No hay albarda que le quede bien.
El que nada no se ahoga.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Se supone que es una virgen; en resumen, todo va bien.
El mandar no admite par.
El follo del santo, no hiede tanto.
Allega, allegador, para buen derramador.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
No enturbies aguas que hayas de beber.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
A buena suela, mala pieza.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
No hay que conejear sin perros.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Amigos pobres, amigos olvidados
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.