El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
El hablar bien, poco cuesta.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
La respuesta más rápida es la acción.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Sé primero en sembrar si quieres aventajar.
La alegría intensa es cosa seria
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
El pastel de arroz del otro parece más grande.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Cita de uno de los "Proverbios y Cantares" de Antonio Machado
Pezuña sobre agua, no deja huella.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Cada cosa nace para su semejante.
Cría fama y échate en la cama.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Donde comen dos comen tres.
A quien vela, todo se le revela.