El corazón conoce la amargura del alma.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
En cada refrán tienes una verdad.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Año de hongos, año de nieve.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
En caso de duda, la más tetuda.
Si no existiera la gente común tampoco existirían las personas extraordinarias.
Campo bien regado, campo preñado.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Lo que fuere sonará.
Casa de Dios, casa de tos.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Días de mucho vísperas de ayuno.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Más claro, agua.
Andar y callar, eso es negociar.
Moza gallega, nalgas y tetas.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Donde no hay mata, no hay patata.
Casado por amores, casado con dolores.
Si te queda el saco.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.