Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Agua tardera, agua maicera.
El río pasado, el santo olvidado.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Enchufa el ASKAR. (Radio de principios de los 60, para enterarse, más o menos de lo que pasa por el planeta).
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
El chisme que gira, no siempre es mentira.
Donde hubo pan migajas quedan.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
El pobre de su pobreza no sale.
La impureza, pesa.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Burlas suaves traen burlas graves.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Al rey muerto rey puesto.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
A tal casa, tal aldaba.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Solo sé que nada sé y ni aún de eso estoy seguro.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
Un ruin ido, otro venido.