A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
La vida es un juego.
La voz del asno no pasa del tejado.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
La verdad a medias es mentira verdadera.
Cual el tiempo, tal el tiento.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
Más aburrido que mico recién cogido.
Dios castiga sin dar voces.
Donde dije digo, digo Diego.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Esto está color de hormiga.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Donde no hay harina todo es mohína.
Limando una viga se hace una aguja.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
El borriquito delante, para que no se espante.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
La mentira nunca muere de vieja.
La mala fe, no pare hembra.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
De mi maíz ni un grano.