Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
La labranza no tiene acabanza.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Una rata dentro de una tinaja.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Hoy arreboles, mañana soles.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Después del gusto, que venga el susto.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Pájaro que comió, pájaro que voló.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Mucho ruido y pozas nueces.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Toda la noche registrando cucharales y al final no tenía ni dos reales.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Como turco en la neblina.
Deja al menos un huevo en el nido
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Aquí hay gato encerrado.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
Antes de que acabes, no te alabes.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
El mal que no tiene cura es la locura.
El ceremonial es el humo de la amistad
Hurta y reparte, que es buen arte.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.