Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Entre pitos y flautas.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Quien se duerme, no pesca peces.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Picha española no mea sola.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Entre más ceniza, más fuerte la llamarada.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
El amor verdadero entra por el agujero.
Las fiestas en donde estés, la Navidad en casa.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
El que come aguacate sin sal, come mierda sin pensar.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
¿Fiado?. Mal recado.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Agua fina saca la espina.
Como es la madre, así es la hija.
Cuenta errada, no vale nada.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Santo Tomás, una y no más.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Fía mucho, más no a muchos.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Pecado callado, medio perdonado.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Nunca te apures para que dures.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.