Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
De hoy a mañana se cae una casa.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Del agua mansa se asombra el perro.
La comida reposada, y la cena paseada.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
En el último parche es cuando se cambia la cámara.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Mal se cuece olla que no se remece.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
Donde lo hay, se gasta.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
A buena confesión, mala penitencia.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Cuando hay para carne, es vigilia.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
El aburrimiento es una desgracia
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
El agua en invierno duerme sola.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Más vale callar que con borrico hablar.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.