Del agua mansa se asombra el perro.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
La comida reposada, y la cena paseada.
Mal se cuece olla que no se remece.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Donde lo hay, se gasta.
La oscuridad reina a los pies del faro.
En el último parche es cuando se cambia la cámara.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
De trigo o de avena, mi casa llena.
El aburrimiento es una desgracia
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
A buena confesión, mala penitencia.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
El agua en invierno duerme sola.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Más vale callar que con borrico hablar.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.