Hasta los animales se fastidian.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Alforjas llenas quitan las penas.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Donde mores no enamores.
Ser feliz como pez en el agua
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Es tiempo de vacas flacas
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Los pensamientos no tienen fronteras
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Las palabras se las lleva el viento.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
Tu hablar te hace presente.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Buena, por ventura; mala, por natura.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Ley puesta, trampa hecha.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Obras caritativas, esas son mis misas.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.