Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
El nosotros anula el yo.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Ruego y derecho hacen el hecho.
El vino es la ganzúa de la verdad.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
El que mucho abarca, poco acaba.
Días y ollas hacen grandes obras.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Chica centella gran fuego engendra.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
La mejor palabra es la que no se dice.
Probando es como se guisa.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Casarás y amansarás.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Todo salto tiene riesgo.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Le dieron como a violín prestado.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
A caballero nuevo, caballo viejo.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Boca con duelo, no dice bueno.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Gota a gota, la mar se agota.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Las armas son para usarlas, pero no para mostrarlas.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.