Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Hablando la gente se entiende.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Jugar y perder bien puede suceder.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Se dice el milagro pero no el santo.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Loquillo y los Trogloditas.
Educación y pesetas, educación completa.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
La hoguera no se doblega, si más leña se le agrega.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
No caben dos pies en un zapato.
Muchos pocos quieren los que no son locos.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Jugar y nunca perder, no puede ser.
En casa pobre no hay mujer buena.
Bruto animal es el que no busca deleite espiritual.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Nunca cages mas de lo que comes.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
No vallas por el exterior, eso te podria engañar.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
El peor de los males es tratar con animales.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
El temor modifica tu conducta.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
Mal se tapa el gato con la cola.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Cuanto más saben los hombres peores son
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.