Cada uno habla como quien es.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
A ama gruñona, criada rezongona.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
De tal árbol tal astilla.
La salud no se aprecia hasta que llega la enfermedad.
Saber es poder.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Nunca viene una desgracia sola.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
El Rey es poco para su porquero.
El que más chifle, capador.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Enójate pero no pegues.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
El día que no escobé, vino quien no pensé.
Palabras señaladas no quieren testigos.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
Haz el bien y olvídalo.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Mula coja ni puta no Mejorana nunca.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Pronto y bien no hay quien.
Consejo tardío, consejo baldío.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.