La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Encima de la leche, nada eches.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Más fea que un carro por debajo.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
El muerto y el ausente, no son gente.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Quien mal cae, mal yace.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Hombre viejo no necesita consejo.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Año de pitones, año de cabrones.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
El que porfía mata venado.
Burro que piensa bota la carga.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Bastante colabora quien no entorpece.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Criticar es más fácil que imitar.
El que asno nace, asno se queda.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Jamás digas: nunca jamás.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Culo sentado, hace mal mandando.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.