Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Ninguno nace maestro pero se hace con el tiempo.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Para aprender, lo principal es querer.
Al asno rudo, aguijón agudo.
El mandar no admite par.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Ir por los extremos no es de discretos.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
El mal oficial le echa la culpa a la herramienta.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
El niño regalado, siempre esta enojado.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Cada cual es dueño de su miedo.
La razón es de quien la tiene.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
El corazón no sabe mentir
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
La mejor palabra es la que no se dice.
La lengua queda y los ojos listos.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Belleza sin bondad es como un vino picado
Cuanto más haces, menos mereces.
Para atrás ni para coger impulso.
Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Freídle un huevo, que dos merece.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
El daño hecho no tiene remedio.