Haz bien y no mires a quien.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
No hay que ensillar sin antes traer las bestias.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
No hay que llegar primero pero hay que saber llegar.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
Berzas en enero, saben como carnero.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
El dar es honor; el pedir, dolor.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Hechos son amores y no buenas razones.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Boca de verdades, cien enemistades.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Muchos pocos hacen un mucho.
Más verga que el Trica programando.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
A falta de pan, buenas son tortas.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
El amor destierra la vergüenza.