En lugar de señorío, no hagas tu nido.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Quien te adula, te traiciona.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Lo difícil es tener, si no sabes mantener.
Las aguas mansas son las peores
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
Un millon de moscas no pueden equivocarse: coma mierda (frase anarquista).
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Nunca con menores, entables amores.
Malo si izan, y malo, si no izan.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Más puede diligencia que ciencia.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Hablar con bestias es para molestias.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
El que no asegunda no es buen labrador.
El que tiene poco y gasta menos, será rico sin parecerlo.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
El perezoso siempre es menesteroso.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
Dios castiga, pero no ha palo.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
El que tiene narices, no manda a oler.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Nadie sacia su apetito, con solo huevo frito.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.