El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Quien más tiene, menos suelta.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Justicia y no por mi casa.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
El que espera desespera.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Jugar, fumar y beber, no es cosa de jovencita ni de mujer.
Casa de capellán, la peor del lugar.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Es más fácil conocer al enemigo que al amigo.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
El que paga manda y el que no se aguanta.
El golpe de la sartén, siempre tizna y no hace bien.
Eso es regar fuera del tiesto.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
El que bien vive, harto letrado es.
El cebo oculta el anzuelo.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Por sostener el error, se cae en otro mayor.
El oficio hace maestro.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Más obrar que hablar.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.