Es cierto que al necio la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia. Libro de Job 5:2
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
El mal llama al mal.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Quien no oye consejos no llega lejos.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
La práctica hace al maestro.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
De los escarmentados nacen los avisados.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Del odio al amor hay solo un paso.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Saber amar es mucho saber.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
La persona mal nacida, si no la caga a la entrada, la caga a la salida.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
El que no sabe nadar, se lo lleva la corriente.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
A buenos ocios, malos negocios.
Dos no discuten si uno no quiere.