Gente parada, malos pensamientos.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Gente de montaña, gente de maña.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Quien no tiene enemigos, de nadie es conocido.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Pa' bruto no hay que estudiar.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
A fullería, cordobesías.
La necesidad tiene cara de hereje.
Bien ama quien nunca olvida.
Amor de lejos, amor de pendejos.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Casa convidada, pobre y denostada.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Buena fama, hurto encubre.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Para saber, has de leer.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
Ni agradecido ni pagao.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Los refranes no engañan a nadie.