Comprar al pobre, vender al rico.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Después de comer miel, nada sabe bien.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Mal de muchos, epidemia.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Sin pito y sin flauta.
No hay bueno caro ni malo barato.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
No hay altanería que no amanece caída.
La mejor maestra es la experiencia, mientras tengas paciencia.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Las armas son para usarlas, pero no para mostrarlas.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Desde que se inventó el soplar, se acabó el quemar.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Las penas de amor las quita el licor
Corazón codicioso, no tiene reposo.
La buena vida no quiere prisas.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Amor nunca dice basta.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
No hay mejor condimento que el hambre.
Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Ser el último orejón del tarro.
Donde se quita y no se pon, se llega pronto al hondón.
Con aire solano, no hay toro bravo.
A la vejez, viruelas.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
El comer mató a muchos; el hambre, a casi ninguno.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
Dios no da alas a las culebras; porque volando pican.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.