La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Madre ardida hace la hija tollida.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
El amor no quiere consejo.
Que sabe el chancho de pasteles.
Gastar poco y comer bien, no puede ser.
Dar con la puerta en la cara.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Agua, sol y basura y menos libros de agricultura.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Nadie es mejor que nadie.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Te casaste, te frego.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Amistad que acaba, no fue nunca amistad.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
Agua de mañana, o mucha o nada.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Tiempo dormido, no es tiempo perdido.
De los muertos no se hable sino bien.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.