No es para cualquier chiflar a caballo.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Más claro no canta un gallo.
La zorra nunca se mira la cola.
Alabar y callar para medrar.
Cada fracaso nos hace más listos.
En el medio está la virtud.
La suerte no es para quien la busca.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Amor comprado, dale por vendido.
A gran calva, gran pedrada.
En casa llena el loco no se apena.
Madre dispuesta, hija vaga.
Nunca falta Dios a los pobres.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Los enamorados, no ven a los lados.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Detrás de los pedos viene la mierda.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
Bailando con la más fea
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
Quitada la causa se quita el pecado.
Al buen sordo, pedo gordo.
No haciendo viento, no hay mal tiempo.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
El tiempo aclara las cosas.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Del viejo el consejo.
Para que quiere cama el que no duerme.
Callado mata conejo.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Bueno es que haya ratones, para que no se sepa quién el queso se come.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.